El Rastro


El madrileño Rastro de Madrid es un punto obligado de visita para todos los que se acercan a la capital de España, siendo patrimonio Cultural del Pueblo de Madrid, según lo declara la Ordenanza del año 2.000. Afortunadamente el rastro no es competencia del Ayuntamiento de Madrid, por lo que cualquier alcalde no puede hacer o deshacer a su antojo.

El Rastro comenzó con su actividad a finales del siglo XV y principios del XVI con lo ropavejeros, vendedores de ropa vieja y usada, seguidamente comenzaron a llegar a la zona los mataderos y las tenerías con los curtidores de pieles.

Todos los domingos de 09:00 a 15:00 están montados los tradicionales puestos de comerciantes, que llenan las empinadas calles del rastro, desde la Plaza de Cascorro hasta la Plaza del Campillo de Mundo nuevo. Autentico hervidero de visitantes, en busca de buenas ofertas, o de cosas de segunda, mano que se pueden aprovechar, como antigüedades, muebles, libros, intercambio de comics, etc. A la vez que el Rastro exhibe su mercancía en los quioscos o puestos desmontables, también hay comercios que abren con el mismo horario.

El acceso no es recomendable con vehículo propio, debido a la masiva afluencia de visitantes, pero si dispone de varias líneas de autobuses de la EMT, y bocas de metro, desde La Latina, hasta Embajadores. Hay que tener mucho cuidado con los carteristas en esta zona.


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